martes, 24 de mayo de 2011

INDICIOS

INDICIOS DE UN  NUEVO SISTEMA DE JUSTICIA EN EL ECUADOR
Bolívar Ávila Solano
Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.


ANTECEDENTES:
Tomamos como punto de partida los estudios participativos levantados por PROJUSTICIA Y LA UNIVERSIDAD DE SAN FRANCISCO en mayo y junio del 2007,  que consultaron a  un grupo representativo de ciudadanos  y usuarios de la justicia y dieron como resultado una propuesta de plan integral de reformas del sector justicia.
Estas son  7  necesidades a  las que  cada grupo,  de los dos  constituidos,  asignó máxima prioridad.

GRUPO  1
1.      Humanizar el sector  justicia  y lograr respeto para los usuarios.
2.      Promover la aplicación de los principios constitucionales  sobre el principio de legalidad
3.      Independencia del sector justicia.
4.      Libre acceso al sistema judicial
5.      Aplicación de la justicia intercultural
6.      Agilidad procesal
7.      Eliminar la corrupción
GRUPO 2
1.      Formación humanista e integral  de los operadores de la justicia y de la sociedad civil
2.      Erradicación de la corrupción y de la impunidad
3.      Recuperación de la confianza en el sistema de justicia.
4.      Mejor acceso al sistema
5.      Autonomía del sector justicia.
6.      Reformas a los procedimientos judiciales
7.      Modernización de infraestructura y tecnología.
Los participantes acordamos una lista conjunta de necesidades  a ser priorizadas, eliminadas las duplicaciones  y replanteado el tema de la justicia intercultural:
1.      Humanizar la justicia
2.      Independencia y autonomía del sector justicia.
3.      Erradicación  de la corrupción  y la impunidad.
4.      Formación humanista e integral  de los operadores  del sector justicia y de la sociedad civil
5.      Visión inclusiva, no monista del sistema de justicia.
Esta es una visión patética de la realidad del sistema de justicia institucional en el que llama la atención que junto a  las necesidades de erradicar la corrupción, de libre acceso a la justicia, la autonomía e independencia del sector,  en ambos grupos de trabajo haya cobrado relieve la necesidad de HUMANIZAR  LA JUSTICIA y que, como medida para mejorar la misma, se haya establecido, luego de debates y deliberaciones, la de la formación y capacitación específica en principios y valores jurídicos a los servidores judiciales, abogados y usuarios del sistema. Es la urgencia de una renovación  humanística de la justicia.
LA CONFLICTIVIDAD.
En el centro mismo del sistema de justicia se halla el conflicto con índices elevados de violencia que van  desde el maltrato doméstico, la delincuencia, el sistema carcelario, las bandas mercenarias, los sicarios,  el terrorismo.  Nuestra mente ha aceptado el conflicto como una manera innata de  vivir: la ira, el odio, los celos, la envidia, la codicia, la agresión, la enemistad como formas  naturales  de existencia.
La sociedad occidental después de la segunda Guerra  y la presencia importante de los Derechos Humanos no acepta más las inequidades y  exige una visión de dignidad del ser humano y un sistema ético de relaciones basado en una racionalidad deliberativa y en la igualdad, el buen trato,  y en lo psicológico, una mente liberada de las estructuras aprisionantes de la sociedad.
El ser humano ha intentado: organizaciones políticas, estatales, restricciones forzadas o voluntarias, represión, imitación, sublimación y de alguna manera siempre ha fracasado.
No debe pasar inadvertida la necesidad de considerar el componente humanístico en el sistema de justicia en el Ecuador. Que los operadores, jueces, abogados, y usuarios se capaciten no es suficiente, muchas veces son palabras que se lleva el viento. Es necesario que el diálogo sea constructivo, que se abran espacios de diálogo institucional, entre los actores y entre estos y la ciudadanía; que se reciba con sensibilidad  el embate directo del contrapeso de la gente sufriente frente al poder. En definitiva es necesario elevar la calidad humana de los actores de la comunidad jurídica y que una nueva conciencia ética constituya  un componente indispensable de construcción del nuevo sistema de justicia.
Que la lucha regia contra la corrupción no nos haga perder de vista la urgencia de preservar  lo más valioso del ser humano: su humanidad. Que lo cortés no nos quite lo valiente.
Nuestra propuesta es que hace falta UN NUEVO SISTEMA HUMANÍSTICO DE LA JUSTICIA como  parte central de un nuevo modelo de CONSTITUCIÓN HUMANISTICA  que es perfectamente posible sustentarla desde la ciencia o la  filosofía jurídica.  Es posible que la Constitución del 2008   sea portadora de  un modelo humanista de vivir.



2. LOS EJES DE LA TRANSFORMACIÓN DE LA JUSTICIA
El Ministerio de justicia, antes y después de la Consulta popular,  prepara una propuesta de transformación del sistema de justicia en el Ecuador para lo cual ha contratado  consultorías  en un grupo de expertos facilitados por los gobiernos de Chile y Brasil. Estas son algunas de las bases de la propuesta que se han declarado a los medios de comunicación social.
El primer pilar del proceso de restructuración es la construcción de un modelo de gestión moderno. Esto, según Patricio Rivas, experto chileno, libera a los jueces de las cargas administrativas. Es decir, “el juez solo se dedicará a lo suyo, solo examinará el caso judicial. Esto mejora la transparencia y la velocidad” Dentro del sistema de justicia hay que separar las funciones; es decir, separar la función jurisdiccional de llevar el proceso hasta dictar sentencias que es la obligación del juez, con la función de administración. Para esta última debe haber un administrador del Tribunal. (Cristóbal Pascal)
El segundo punto: es el fortalecimiento del talento humano.  El experto chileno Cristóbal Pascal: consiste en tener instalado el funcionamiento de una carrera judicial de ascensos, promoción y evaluación permanente y  contar con una Academia Judicial de Formación de Jueces. A  criterio del Ministerio de Justicia, en cargos como el de juez, se requiere personas transparentes y con formación. “Lo que se busca es establecer fundamentos para la reorganización del sistema de gestión de talento humano que le permita efectivamente al nuevo Consejo de la Judicatura implementar por ejemplo, evaluación de los funcionarios judiciales o crear una escuela de formación para jueces”. (El Viceministro, Javier Córdova)
Como tercer lineamiento: el acceso democrático a la justicia. “Se requiere que la justicia esté al alcance de los ciudadanos, que haya juzgados cerca”. Rivas expresó que dentro de este punto se tomará en cuenta la calidad de la atención  para que sea “estándar”. Esto se refiere a que haya buena atención tanto en las ciudades capitales como en las poblaciones más alejadas. Se plantea, mediante circuitos y distritos, la creación de nuevos juzgados. “Lo importante es, a través de un proceso organizado -obviamente de un proceso suficientemente evaluado-, crear todos los juzgados que sean necesarios para que toda la ciudadanía tenga ese acceso. Si es que tenemos que crear 80, los crearemos, si es de crear 200, los crearemos”.
El cuarto aspecto que se toma en cuenta dentro de la reforma es el plan de mejoramiento de estructura de los lugares donde se imparte justicia. “El lugar donde se ejerce la justicia en Ecuador es inhóspito y poco amable”, dijo Rivas. Por eso, el objetivo, dijo el experto chileno, es mejorar la arquitectura. El cuarto eje, tiene que ver con el Plan de creación de infraestructura, que contempla que en el país se va a realizar un programa de construcción de tribunales para mejorar la infraestructura de atención que otorga el sistema. (Cristóbal Pascal)

El último punto se refiere a  un plan  informático que será levantado por el equipo brasileño. El experto brasileño, Itamar Oliveira, explicó que en Brasil la justicia tradicional ya no existe y que los archivos de papel han desaparecido totalmente y “han sido cambiados por la tecnología. Eso ha impedido que exista o que se quemen expedientes o que se pierdan”. Este equipo propone la implementación de la informatización en el sistema de justicia para que un juicio pueda ser despachado “en un día”. Con la sistematización de la información, dijo Oliveira, se pueden disminuir los tiempos de despacho, búsquedas y preparación de documentos.
 “Es un trabajo pragmático que permite la justicia con transparencia”, dijo el experto brasileño. Acotó que se calcula lograr esto en los 18 meses propuestos como período de transición. ( Andes/CHD » 13:14 - 23 abr 201)
3. ELEMENTOS  DE INNOVACIÓN DE LA JUSTICIA.
El sistema de  justicia puede tener un gran cambio si incorpora la conectividad tecnológica y los entornos virtuales, si impulsa un nuevo modelo de  gestión administrativa,  consolida  la carrera judicial o construye edificaciones apropiadas;  sin duda elementos imprescindibles para dar una respuesta  acorde con los avances de la ciencia y la tecnología. La esencia de la justicia, sin embargo, está en las calidades  morales, éticas, humanísticas y afectivas de los actores del sistema que girando alrededor de la administración de justicia irradie sus principios y valores de convivencia a toda la sociedad.  Proponemos entonces un acercamiento de las espiritualidades y  la ética a la justicia.
Del Foro Social Temático Español sobre “espiritualidades y éticas para un mundo mejor posible” celebrado en Sevilla, los días 10, 11 y 12 de octubre de 2009, recogemos en este artículo la reflexión colectiva realizada por la Iniciativa Cambio Personal Justicia Global, como preparación al foro, y con la que se pretende responder a la pregunta:
¿Qué espiritualidades y qué éticas son necesarias para construir un mundo mejor posible?
En el primer punto se presenta una espiritualidad entendida como vitalidad, como un impulso que nos lleva a cuidar de todo lo creado, una espiritualidad que puede ser formulada en diversos lenguajes, incluido el lenguaje secular, y que se manifiesta fundamentalmente en amor a la vida y en lucha por la justicia. En el segundo punto se presenta una ética construida desde lo que Adela Cortina denomina la “razón cordial”, una ética de la compasión y del cuidado que está en total sintonía con las espiritualidades de vida. Finalmente en el tercer punto se presenta una idea de justicia basada en el enfoque de las capacidades y los derechos humanos. Una teoría de la justicia que apuesta por el cambio personal para el cambio global, ya que sin solidaridad y benevolencia no estaremos dispuestos y dispuestas a asumir los sacrificios que comporta el cuidado y el respeto de todos los seres humanos y de la creación entera.
La interdependencia de espiritualidad, ética y justicia, es la necesaria consecuencia de poner cada uno de estos términos al servicio de la vida en todas sus manifestaciones. No puede haber una verdadera espiritualidad que desprecie la búsqueda de lo bueno, ni una verdadera espiritualidad que prescinda de una praxis de la justicia. Aunque pueda parecer algo evidente, hoy en día y siempre han existido “espiritualidades” que están y estaban preocupadas fundamentalmente por la salvación personal sin que esto implicase necesariamente un compromiso ético y una praxis de la justicia, e incluso sirviendo a los intereses de determinadas ideologías y procurando alejarse de todo lo ético y político para poder entenderse a sí mismas como verdadera espiritualidad. Pero tampoco puede haber una verdadera ética y una verdadera justicia sin esta dimensión espiritual del ser humano, que es la que nos hace salir de nosotros en búsqueda de comunión con los otros seres humanos y con toda la creación. Esta espiritualidad es inclusiva y no excluyente y puede formularse en muchos lenguajes, el lenguaje religioso es uno de ellos, pero no el único. Esta espiritualidad prepara el camino a una fraternidad universal de la que lo bueno y lo justo brotan de forma natural.

A) UNA VISIÓN DE LA SOCIEDAD
Nuestras sociedades modernas, cada vez más tecnificadas, requieren, para su sobrevivencia, de  calidades éticas, afectivas y  espirituales.  La sociedad tradicional, basada en la propiedad, la herencia, la cultura patriarcal se  expresa en el mercado en relaciones de competitividad, individualismo, ganancia, donde priman los interese privados o corporativos y  predomina la oposición, los conflictos, la violencia, el delito.
Esta sociedad mantiene una estructura jerarquizada, de autoridad, de órdenes, resoluciones, de imposición y obediencia, desacato, sanciones. Para garantizar este sistema  se requiere de ejercicio del poder y todo un   aparato represivo de sostenimiento de las condiciones y estructuras sociales. Las nociones de autoridad y poder  son constitutivamente negadoras del otro  y por lo tanto antidemocráticas. Es extraño que la sociedad  que vamos dejando atrás  haya cultivado valores y actitudes  y la crisis de valores caracterice a nuestra  sociedad actual.
 La democracia no es un modo de acceder al poder  a través de un acto electoral;  la democracia surge como un modo de convivencia  en el cual todos los ciudadanos  tienen libre acceso a todos los temas de la comunidad para participar en las decisiones sobre ellos. En la democracia no hay poder,  hay  colaboración y coparticipación en el decidir y el hacer. (Maturana).
Es claro que este sistema social de mandatos, imposiciones, de autoridades, de órdenes, de castigos y sanciones, ha creado una cultura de violencia.
Freud descubrió el carácter neurotizante de las relaciones interpersonales que funcionan en base de la introyección de las rigideces de padres, educadores e instituciones religiosas; las proyecciones que permiten descargar en otros sus propias negatividades y la permanente actitud de inculpación, castigo, represión, que dejan en las personas sentimientos de culpa de la que  se liberan buscando una justificación o un chivo expiatorio. La existencia relacional del ser humano necesita del amor y del afecto, las emociones y otras sensibilidades. La carencia afectiva produce niños y adolescentes con trastornos conductuales. Todo ser vivo requiere un ambiente favorable  para su crecimiento.
Las personas están demasiado ocupadas obteniendo los bienes que representan la comodidad material carecen del tiempo para reflexionar  sobre el valor práctico que entraña seguir los principios morales y espirituales. La presión ejercida por la necesidad, la obsesión por el dinero, la comodidad, la eficiencia puede ir aparejada por una indigencia espiritual (P. Yogananda)
El orden y la paz creadores y duraderos vendrán tan sólo si cada cual establece la paz y el orden dentro de sí mismo. (Krishnamurti)

B) UNA MIRADA RAPIDA DE LA JUSTICIA ECUATORIANA
Nuestro sistema de justicia es enormemente injusto. Todo el marco legal y judicial está  radicalmente corrompido. Apenas habrá un país que tenga más leyes y reglamentos, sin embargo, esta maraña legalista esconde detrás de una aparente formalidad, una realidad amarga de injusticia y opresión.(P.F. Vega)
El sistema jurídico ecuatoriano  está caracterizado por el predominio de la aplicación restrictiva de la ley,  que obliga al juez a atenerse  estrictamente a la letra de la ley, con lo cual se impide  una aplicación sabia de los principios, de la sana crítica incluso del sentido común. Todo el proceso se reduce a hechos y pruebas y el pensamiento, la investigación  la contextualización  desaparecen. Allí parece estar una de las causas del deterioro  de nuestra justicia.
Por otra parte, la justicia humana no ha sabido encontrar otro modo de regular la sociedad que recurriendo al castigo, a la cárcel, a la amenaza y al endurecimiento de las penas. Penas, castigos, sanciones,  son herramientas que provienen de una  visión violenta que  corresponde a la idea de vindicta pública. Las prisiones y la reclusión han pretendido la rehabilitación sin lograrlo. Nuestras cárceles son  escuelas de crimen y quienes han purgado sus penas imposibles su reinserción.
¿Por qué la justicia deja tanto que desear? Porque el derecho no es derecho, está sesgado por las presiones de los intereses de grupo, del poder, del dinero.
El sistema democrático represivo propone una visión de mano dura entre otras cosas proponiendo bajar la edad en que se pueda encarcelar a los jóvenes, dando más facultades a la policía, suprimiendo derechos y garantías y culpando a los jueces por las reincidencias.
La justicia humanitaria se fundamenta no en el castigo sino en el acuerdo, los consensos, la mediación o la corrección educadora orientada a restaurar  relaciones de armonía y solidaridad; debe corregir y reeducar sin humillaciones.
A mayor educación habrá menos delito. La educación, las oportunidades de trabajo, el fortalecimiento de la familia, hacen ver que a mayor educación habrá menos delito. La exclusión y la desigualdad generan sus propios problemas. Por ejemplo, los jóvenes excluidos del sistema educativo aumentan las filas de delincuencia juvenil. Una investigación ha demostrado que de cada diez hombres que terminaron sus estudios secundarios uno estaba actualmente en la cárcel mientras que entre los que si terminaron había uno de cada treinta y cinco.


C) LA FILOSOFÍA JURÍDICA.
También la ciencia jurídica, ha reconocido que su conocimiento ha sido  irrelevante  para  resolver  los problemas más importantes de la sociedad: “ha sido incapaz de solucionar los conflictos sociales con seguridad y justicia”. Tanto es así que se cuestiona su estatuto jurídico y acepta con resistencias la denominación de Dogmática Jurídica.  (Calsamiglia).
Sus mejores exponentes hacen algunas proposiciones:
1.      La crítica al formalismo jurídico. El  resquebrajamiento  y el descrédito del sistema judicial  y del sistema jurídico obedece a que ocultan procesos sociales,  intereses  económicos y políticos  a tal punto que la formalidad importa más que la justicia o la propia vida humana lo cual exige  una verdadera revolución  estructural de la Justicia entendida y jerarquizada como normativa.
2.      La crítica al positivismo jurídico.  El Derecho no constituye  un listado de códigos, reglas,  ni un “conjunto estático de normas” sino un sistema orgánico, vivo, dinámico, de principios y valores  expresados en  argumentos o  razones justificativas;  en suma,  un sistema evolutivo en permanente incorporación  de los principios éticos  y morales ,  vía la argumentación  moral justificativa . No es posible  distinguir  derecho y moral: las  normas  morales  que aparecen en el razonamiento  jurídico también son  jurídicas. (Alexy y Dworkin)
3.      Las políticas de difusión y aplicación de los derechos humanos. Desde los principios y valores humanos,  por ejemplo la equidad, la dignidad y la solidaridad como dimensiones de una ética laica o mejor como valores superiores que fundamenten los derechos humanos constitucionalizados. Esto es,  el sometimiento de la ley a vínculos  ya no formales   sino  sustanciales impuestos por los principios y los derechos fundamentales  contenidos en la Constitución.
4.      La ideología judicial. Este modelo implicaría también una administración de justicia de jueces y servidores judiciales probos, auténticamente  independientes que rompan los pilares de la ideología judicial tradicional: que valore  los avances de la norma constitucional, que rompa las influencias y las inequidades del aparato gubernamental, frecuentemente violador de los derechos fundamentales comprometidos con la justicia social y global. Que superen la interpretación mecánica y literal de la ley, visión deformada del positivismo jurídico que todavía prevalece en A. Latina pese a tanto esfuerzo teórico existente.(Pásara )
5.      La independencia judicial frente a  la partidización  en el nombramiento y designación de jueces y funcionarios equivale a una expropiación a la clase política de uno de los recursos de poder. Se requiere de la sustitución por concursos públicos, abiertos y transparentes a la veeduría e impugnación. Las presiones de instancias superiores o de los núcleos de  poder, autoridades políticas o militares, las amenazas e incluso insinuaciones  afectan  a la función de contralores  del poder político.
D) LA ETICA DEL PODER
Que los ciudadanos en todos los ámbitos sociales tengamos la oportunidad de participar en la elaboración de las normas que nos rijan. El poder que rija un colectivo sea el poder que todos creamos  juntos. El poder no procede de una élite, procede de usted y de mí, pertenece a la soberanía ciudadana. Se minimice  el uso de la autoridad, el poder, las atribuciones como medio de solución de los conflictos y se proclame la equidad, la alternabilidad, el acuerdo, el consenso, la construcción compartida de la democracia. La centralidad del conflicto no se resuelve con la autoridad contra el ciudadano sino con un nosotros juntos frente al desafío.
La Ética Esencial y Solidaria  implica una revolución como la de Copérnico en la astronomía o la de Kant en la epistemología; significa cambiar el centro de las cosas. En la constitución humanística, el centro ya no es la autoridad quien nos da o hace el favor que genera tanto palanqueo y corrupción. El poder es  servicio. El otro está en mí y yo estoy en el otro. Como dice Desmond Tutu: “yo soy solamente si tú también eres” en el sentido que los africanos llaman “abunto”; el cristianismo lo expresa en el amor al prójimo y Levinas: “ama al prójimo, tú lo eres.
1.      El nuevo sistema de justicia podría  posibilitar algunas  formas de democratización: alternabilidad,  los códigos de  convivencia, la normatividad  prioritariamente  compartida  y asumida en la propia instancia  ciudadana, el encausamiento de  los acuerdos, los consensos, mediaciones y  la  responsabilidad consciente en el cumplimiento de nuestras actividades individuales y sociales,  el aprendizaje emocional (Goleman) y la práctica de la calidad humanística en la interrelación social.
2.      Las nociones de respeto a las diferencias, de aprecio positivo incondicional, de buen trato,  de autenticidad, de responsabilidad, de confianza en el  ser humano podrán hacernos sentir partícipes del contenido de  las normas que nos impongamos, que las acatemos  y las  defendamos.
E) LA PAZ Y LA JUSTICIA GLOBAL.Esteban Velázquez Guerra, jesuita, forma parte de la  "Iniciativa Cambio Personal, Justicia Global (Revista Pueblos, junio de 2009.) nos participa de un diálogo entre el teólogo católico H. Küng y el pensador islámico Tarik Ramadán. Küng desarrolló en su intervención sus ya conocidas tesis: no habrá paz si no hay paz entre las religiones, no habrá paz entre las religiones si no hay diálogo interreligioso, no habrá diálogo interreligioso sin unas normas éticas globales, y no habrá supervivencia del Planeta sin una ética global. Pero Tarik Ramadán añadió, que para que todo lo afirmado por Küng sea verdad y sea realizable, se necesita un paso más: justicia en la vida cotidiana.
Dice textualmente Tarik: “Las personas de nuestro entorno pueden comprender que no habrá ninguna paz sin paz entre las religiones. Pero déjeme comenzar pidiendo otra cosa más: tengamos justicia en la vida diaria. Déjeme comenzar por tener dignidad humana en mi día a día. Usted puede hablar de diálogo entre las religiones, sin embargo, si no tengo dignidad en mi vida diaria, lo religioso puede darme esperanza para el más allá, pero no en el aquí y el ahora. Así que paz en nuestro mundo significa también plantar cara al mundo que nos rodea.” Y más adelante continúa: “El problema para mí está ahí: hablar de no violencia, pero teniendo una definición clara de justicia y, desde luego, no en sentido global [¿abstracto o genérico querrá decir, más que global?]”
Ramadán apunta acertadamente a una cuestión central: si la paz del mundo depende en buena medida del diálogo interreligioso, y el diálogo interreligioso depende, también en gran medida, de lo que las religiones entendemos por justicia (no abstracta sino palpable en la cotidianeidad), entonces, por estricta lógica, la paz del mundo depende, en relación a las religiones, de que éstas, o mejor, las personas religiosas, lleguen a un planteamiento y una praxis común sobre la justicia. Cuando hablamos de justicia en las religiones estamos hablando, por tanto, de algo de lo que está dependiendo el bien más preciado y ansiado por la humanidad: la paz.

Necesitamos una espiritualidad y una ética para la justicia global, una ética vital, solidaria, desde los excluidos, ecológica, humanística.
·        Una teoría de la justicia desde la dignidad de los excluidos y excluidas de
la tierra.
·        Una teoría de la justicia que persigue el bien común desde el cuidado y el
respeto a todo lo que existe.
·        Una teoría de la justicia como consenso entrecruzado entre ciudadanos y
ciudadanas de distintas tradiciones culturales.
·        Una teoría de la justicia que considera necesario el cambio personal para
una justicia global
LA JUSTICIA EN LA  CIUDADANA. Este sistema implica que surjan iniciativas de convivencia que nos permitan cultivar soluciones ciudadanas a los conflictos, en  las instituciones educativas,  barriales, comunitarias. Se requiere crear las condiciones para evitar situaciones  de conflictividad, de violencia, de tragedia. Se trata de un aprendizaje humanístico de la solución de los conflictos y diferencias; hay que construir escuelas de convivencia con calidades éticas, afectivas y espirituales. La nueva sensibilidad moral que se necesita ha de superar el actual politeísmo ético y la privatización de la moral. Ni la ingeniería social, ni la coacción jurídica, formarán la nueva sensibilidad. Se necesitan tradiciones, instituciones, espacios, formas de vida. Las religiones pueden jugar un papel positivo para que se pase de una ciudadanía pasiva a activa, de unas virtudes privadas a públicas, de una democracia mínima a una democracia fuerte, de una democracia protectora a una democracia como promoción y deliberación. El centro de la democracia no está ni en el Estado, ni en la economía, sino en el mundo de la vida, en el mundo cotidiano, en el mundo social.
UN CAMBIO EN LAS INSTITUCIONES. La justicia no consiste simplemente en una vida buena (virtuosa) vivida en y con los demás. La justicia no queda encerrada en las relaciones interpersonales sino que tiene una mediación institucional. La ética de Ricoeur consiste en “vida buena, vivida en y con los demás, en instituciones justas”. Son las instituciones las que estabilizan determinadas acciones y determinados sentimientos y hacen que estos se vuelvan duraderos. El papel de las instituciones es clave para alcanzar la justicia global. En la teoría de la justicia desde la óptica de los derechos humanos, son las instituciones, los estados, los garantes del cumplimiento de los derechos humanos. Martha Nussbaum da tres razones fundamentales por las que las instituciones deben hacerse cargo: 1) muchos problemas requieren una acción colectiva, 2) Cuando se trata de cuestiones de justicia no basta con dejarlo a la buena voluntad de la gente, sino que se requiere cierta  obligatoriedad que ha de ser exigida desde las instituciones, 3) las instituciones tienen una capacidad de la que los individuos carecen. Esto nos lleva a concluir que las responsabilidades de promoción de las capacidades humanas han de ser más institucionales que personales.
EDUCAR PARA LA JUSTICIA: Martha Nussbaum, considera necesarios “programas e iniciativas de educación sentimental a gran escala”  para extender el sentimiento de benevolencia. El cuidado y el respeto a todos los seres, la atención a sus necesidades fundamentales para que estos puedan llevar una vida digna, la capacidad de sacrificio y de entrega desinteresada al bien común; no son fruto de la casualidad o de la buena suerte, requieren contextos educativos que nos permitan socializarnos en otras formas de pensar, sentir y actuar. Es un hecho constatado que se puede educar para la justicia.
Cuenca, mayo del 2011(documento de trabajo, inacabado)

2 comentarios:

  1. Bolivitar, qué bien que esté reflexionando sobre este tema. Es importante para mejorar la justicia. Ya voy a leer el artículo que ha escrito. Espero encontrar idea valiosas en el campo de la ética.

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  2. Bolivar,

    Interesante su texto.

    Saludos

    Fernando

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